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Consultorios odontológicos: Cómo asegurarse de que le vaya bien

Cualquier persona que termina la carrera de odontología tiene dos opciones: Trabajar en un hospital o dedicarse a la práctica privada. Ambas son buenas opciones, la gran diferencia es que la primera no requiere de una necesidad de inversión. Sin embargo, aquellas personas que desean aventurarse en el terreno profesional, o aquellas que quieren dejar de lado el ámbito clínico, saben que el consultorio propio es la mejor manera de poder continuar la carrera profesional.

Puede ser un consultorio chico, más grande, sólo o con otros colegas que se sumen a armar un centro odontológico. Lo más importante es tener en cuenta algunas cuestiones que pueden hacer que esto no sea un lugar en donde se atienden personas, sino también negocio exitoso.

La ubicación es todo

Más allá de la práctica médica, abrir un consultorio odontológico también es un negocio. La diferencia en este caso es que no vamos a buscar la manera de monopolizar clientela, sino de proveer el mejor servicio disponible para quienes se acerquen. Más allá de los diferentes factores que van a hacer que las personas se acerquen (la obra social que se atienda, conocimiento del profesional por recomendación), no hay que descuidar la importancia de la ubicación del consultorio.

Después de todo, a ese lugar es donde van a tener que ir los pacientes a atenderse, y no sería conveniente que quede muy a trasmano. Profesionales de esta rama, como la Dra Alaya, saben que lo ideal es ubicarse en un barrio que tenga accesibilidad desde varias partes de la ciudad, lo cual va a ayudar por los diferentes transportes públicos disponibles. La posibilidad de contar con un estacionamiento cerca siempre ayuda, pero considerando que todos los barrios de la Ciudad de Buenos Aires están saturados de tráfico vehicular, tal vez no sea lo que más haya que considerar.

Especializaciones ¿Convienen o no?

En este caso, lo que necesitás preguntarte es si estás buscando armar una práctica profesional o una pequeña clínica. En el caso de que sea lo primero, no está más pensar de nuevo en las opciones del punto anterior y poner el consultorio cerca o dentro del mismo edificio en donde haya un colega con otra especialidad. Después de todo, todas se complementan; alguien que necesite usar brackets metalicos va a necesitar pasar por un endodoncista o un periodoncista, asegurándose que no va a hacer un problema de sangrado a la hora de colocarlos.        

Presencia en las redes

Como dijimos antes, un consultorio de odontología no deja de ser un negocio. La única manera de que las personas vayan a atenderse es que conozcan que el lugar existe. Y si bien hay personas que siguen pensando que esto se puede dar de mejor manera entregando un volante en la calle, la realidad es que lo mejor que se puede hacer es generar presencia en Internet mediante el uso de redes sociales. De esa manera, las personas que necesiten atenderse pueden acceder a toda la información necesaria tanto en sus computadoras como en sus smartphones.

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